LA RENUNCIA

sábado, 16 de abril de 2011

Presentado correctamente, un esbelto paracaidista
con voz firme y muy segura ,dice sin prisa ni apremio
pido a usted mi general, en la forma más resuelta
se me tramite la baja, por ese mi deseo
Se me tramite la baja, soldado porque el pedido?
el joven alto y esbelto, contesta sin titubeo
toda mi vida ame el orden y ame los afanes rectos
respete la historia nuestra, anhelé lo bueno y bello

Esta manera de ser, todos estos sentimientos
me trajeron al Ejército, mas siento que hay injusticias
que me talan el alma, y la mayor parte del tiempo
estoy lejos de los míos, y de mis hijos pequeños
a demás que mi salario, no alcanza para el sustento
en algún otro trabajo, tendría un mejor ingreso
mucho menos sacrificios, y muchísimo más tiempo

El general presintiendo, el doloroso tormento
en que se encontraba el soldado, expone sus pensamientos
renunciar al sacrificio, y faltar al juramento
es la senda más sencilla, y el más flojo concepto
para evadir las entregas y vivir de los supuestos

La fe de una vocación, inspira nuestro camino
en medida a los problemas, que vencemos con empeño
en medida a las victorias, con que vivimos un sueño
y en medida que entregamos, músculo sangre y aliento

Ser militar no es buscar, la confianza en el ascenso
oh escuchar la adulación, pasajera del dinero
oh traicionarse a sí mismo, por tener dudas o miedo

Ser militar es poder, exclamar con voz de adentro
no tengo fortunas ni oro, ni lujos ni privilegios
ni me asustan amenazas, ni me asombran los destellos

Yo solo tengo una meta, y un infinito deseo
mantenerme siempre honesto, y despedirme sereno
y poseer en mi espíritu, lealtad a un juramento
voluntad que no se rinda, fe en lo que hago y profeso
antorcha que no se apaga, y un inmaculado grito
por  robustecer la patria, y defender a su pueblo

y si usted joven soldado, no tiene esto en su pecho
es mejor que se retire, a la luz de otro sendero
la estancia del comandante, quedó en profundo silencio
el segundero sonaba, y el minuto se hizo eterno
Pálido y como de piedra, el joven paracaidista
miro fijo al comandante, y dijo con voz de adentro

General pido permiso, para abofetear mis temores
y retirar mi pedido, por el cual yo me avergüenzo
nací para ser soldado, y siento orgullo de serlo
 vestiré el camuflash, hasta cuando quede muerto
por la ventana entreabierta, ingresó un soplo de viento
ondeo la bandera patria, y suspiraron dos pechos.

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